Las empresas miden con precisión sus ventas, sus costes o la rentabilidad de sus proyectos; pero la experiencia digital del empleado, sin embargo, sigue siendo más difícil de cuantificar.
Una parte de la productividad se pierde en pequeños momentos que rara vez aparecen en los informes: aplicaciones lentas, dispositivos que tardan demasiado en arrancar, problemas recurrentes de conectividad o interrupciones que terminan formando parte de la rutina diaria.
Ahí es donde entra en juego DEX (Digital Employee Experience), un enfoque que ayuda a comprender cómo la tecnología influye en el trabajo diario de los empleados y cómo puede mejorarse.
La telemetría es la base de este modelo porque permite conocer qué está ocurriendo realmente en dispositivos, aplicaciones y servicios digitales. A partir de ahí, otras capacidades completan la visión:
- Analytics, para entender por qué ocurre un problema.
- Remediation & Automation, para actuar y corregir incidencias.
- Sentiment, para incorporar la percepción de los usuarios.
Juntas, estas capacidades permiten pasar de una visión parcial del puesto de trabajo a una visión basada en datos, identificando oportunidades de mejora que habitualmente pasan desapercibidas.
La parte de la productividad que las organizaciones no están midiendo
Un responsable de Workplace suele recibir quejas similares: los equipos van lentos. Pero no siempre dispone de los datos necesarios para entender qué está ocurriendo realmente.
Muchas de estas situaciones nunca llegan al Service Desk. Los usuarios encuentran formas de seguir trabajando y la organización acaba perdiendo visibilidad sobre una parte importante de la experiencia digital de sus empleados.
DEX combina telemetría, Analytics, Remediation & Automation y Sentiment para responder preguntas clave:
- ¿Dónde se está perdiendo productividad?
- ¿Qué dispositivos generan más incidencias?
- ¿Podemos predecir los problemas y resolverlos incluso antes de que ocurran?
- ¿Qué aplicaciones provocan más fricción?
- ¿Qué colectivos necesitan atención prioritaria?
- ¿Dónde tendrá mayor impacto una inversión?
La diferencia está en pasar de una percepción general a una visión basada en datos.
HP WXP y el auge de DEX
La experiencia digital del empleado (DEX) se ha convertido en una prioridad para muchas organizaciones. Comprender qué ocurre en el puesto de trabajo digital ayuda a identificar fricciones, mejorar la productividad y tomar mejores decisiones.
HP Workforce Experience Platform (WXP) contribuye a este objetivo mediante el análisis continuo de datos procedentes de dispositivos, aplicaciones y servicios, ofreciendo una visión más completa de la experiencia digital de los empleados.
HP ha sido reconocida como Leader en el Magic Quadrant for Digital Employee Experience Management Tools 2026 de Gartner, una de las principales referencias del mercado para evaluar soluciones DEX.
La utilidad de esta información va mucho más allá de la monitorización. Su valor aparece cuando ayuda a responder preguntas que forman parte del día a día de IT:
- Qué dispositivos conviene renovar primero.
- Qué inversiones tendrán un impacto real.
- Qué problemas requieren atención prioritaria.
- Cómo podemos ser proactivos en la resolución de incidencias, incluso evitando que se produzcan.
- Cómo se están utilizando las licencias software.
- Qué acciones mejorarán la experiencia del empleado.
Tal como explica César Arenas, Workplace Business Development Manager de Econocom España:
«DEX no mide si la tecnología funciona, mide si permite al empleado trabajar bien. Es el paso que lleva la gestión IT de centrarse en el dispositivo a centrarse en la experiencia de quien lo usa.»
Econocom: el servicio especializado que convierte DEX en una herramienta útil para el negocio
La tecnología aporta una visión objetiva de lo que ocurre en el puesto de trabajo digital. El siguiente paso consiste en transformar esa información en acciones concretas capaces de mejorar la productividad, reducir fricciones y resolver problemas reales del negocio.
Por eso los proyectos DEX más maduros suelen comenzar con casos de uso específicos:
- Rendimiento percibido («Mi PC va lento»).
- Priorización de renovación de hardware según los patrones de uso reales y no según la antigüedad.
- Reducción del volumen de tickets.
- Aumentar la eficiencia y reducir los tiempos de resolución de incidencias.
- Mala experiencia en teletrabajo.
- Gestión y control del coste de las licencias software del puesto de trabajo.
- Demostrar el valor del IT Workplace.
Cada organización tiene prioridades distintas. Los datos ayudan a identificar problemas, pero para obtener resultados es necesario definir objetivos, priorizar actuaciones y dar continuidad a las iniciativas. Como añade César Arenas:
«Nuestros clientes no sacan valor real de la tecnología DEX sin un servicio especializado y gestionado que la haga útil, accionable y alineada con el negocio.
Desplegar la herramienta DEX no basta: IT no tiene tiempo para convertir en decisiones la telemetría, correlacionando datos objetivos y de experiencia humana. El resultado es siempre el mismo — un dashboard más, olvidado a los pocos meses. La licencia da acceso a los datos; no confiere la capacidad de explotarlos con éxito.»
Por eso Econocom acompaña a las organizaciones más allá de la implantación tecnológica, ayudando a definir casos de uso, interpretar los datos obtenidos y convertir esa información en mejoras continuas para los empleados, para IT y para el negocio. Es el primer paso hacia un modelo de gestión por experiencia, donde el objetivo deja de ser cumplir un SLA de disponibilidad y pasa a ser garantizar, mediante acuerdos de nivel de experiencia (XLA), que el empleado trabaja bien.
Lo que no se mide no se puede mejorar
DEX aporta visibilidad sobre una parte del puesto de trabajo que habitualmente queda fuera del radar de IT. Problemas de rendimiento, fricciones recurrentes o pérdidas de productividad que rara vez se reflejan en tickets, pero que tienen impacto directo en la experiencia digital de los empleados.
Esa visibilidad permite entender qué está ocurriendo realmente, priorizar con criterio y tomar decisiones respaldadas por datos. Porque cuando identificas dónde están las oportunidades de mejora, resulta más sencillo optimizar inversiones, justificar iniciativas y generar un impacto medible en el negocio.










