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27 marzo 2026

Phishing y ransomware: por qué la resiliencia de la infraestructura es la base de la seguridad digital

Además de los ataques dirigidos a usuarios, las empresas se enfrentan a un aumento sostenido de los ataques de denegación de servicio distribuida (DDoS), que buscan interrumpir servicios digitales y operaciones críticas.

Las estafas online son hoy una amenaza seria para usuarios y organizaciones. Desde correos que imitan alertas bancarias hasta falsas notificaciones de envíos o multas, los ciberdelincuentes perfeccionan sus técnicas y aprovechan el auge del trabajo en remoto y la nube. Solo en el primer trimestre de 2025 se registraron más de un millón de ataques de phishing en todo el mundo, con un fuerte crecimiento en los sectores financiero y de pagos online. En España, el phishing supone cerca del 20% de las alertas de ciberseguridad, mientras que los ataques impulsados por inteligencia artificial han crecido de forma exponencial y ya representan una parte relevante de las estafas detectadas.

Además de los ataques dirigidos a usuarios, las empresas se enfrentan a un aumento sostenido de los ataques de denegación de servicio distribuida (DDoS), que buscan interrumpir servicios digitales y operaciones críticas. Este escenario exige un enfoque de seguridad multicapa que abarque tanto el factor humano como la infraestructura de red que sostiene las operaciones digitales globales. Según DE-CIX, el mayor operador mundial de puntos neutros de intercambio de Internet (IX), contar con una infraestructura de interconexión preparada y protegida ayuda a las empresas a mantener sus servicios seguros frente a amenazas como el phishing, el ransomware o los ataques DDoS. La combinación de buenas prácticas de usuario, protección de la conectividad cloud e interconexión directa permite reducir la superficie de ataque y reforzar la continuidad del negocio.

Entre las medidas esenciales destacan: mantener sistemas y aplicaciones actualizados, reforzar la concienciación para evitar hacer clic en enlaces sospechosos, utilizar VPN en conexiones externas, activar la autenticación en dos factores y disponer de copias de seguridad fuera de línea para acelerar la recuperación ante un incidente de ransomware. En paralelo, es clave proteger los datos durante su tránsito hacia y desde la nube mediante cifrado robusto, conectividad dedicada e interconexión directa con los principales proveedores cloud.

La resiliencia de la arquitectura de red es otro pilar central. Estrategias multicloud, conectividad redundante y el uso de puntos de intercambio de Internet distribuidos permiten establecer rutas alternativas, evitar puntos únicos de fallo y mitigar ataques DDoS con servicios específicos como el Blackholing.

“En 2026, la combinación de medidas preventivas, concienciación de los usuarios y arquitecturas de red resilientes será clave para garantizar un Internet más confiable. La seguridad digital no depende únicamente de la tecnología instalada en los dispositivos, sino también de la infraestructura que soporta el tráfico global. En DE-CIX trabajamos para que la interconexión proporcione una base segura y resistente, ayudando a las empresas a prepararse frente a las amenazas actuales y futuras”, afirma Cesar Vega, Cloud Business Development para el sur de Europa en DE-CIX.

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Asociación @aslan
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