La respuesta al título de este artículo es sencilla de enunciar y no tanto de aplicar. Lo ideal es prevenir antes que curar. Es decir, hay que evitar por todos los medios posibles que nuestra organización sea objeto de un ataque de ransomware, un tipo de malware que, una vez que ha infectado un sistema, cifra los archivos y exige un pago, generalmente en criptomonedas, para restaurar el acceso a la información secuestrada.
Se trata de un ataque especialmente devastador para las organizaciones ya que bloquea el acceso a los datos críticos, lo que puede detener las operaciones de negocio y generar pérdidas económicas significativas.
Es difícil saber a cuánto ascienden en España las pérdidas generadas por este tipo de ataques. No hay que olvidar que muchas de estas situaciones no se denuncian. Pero lo que sí se sabe es que las pérdidas a causa del ransomware en España están aumentando y afectando principalmente a la industria manufacturera, seguida por el sector tecnológico, inmobiliario y de salud.
A nivel mundial se estima que se produce un ataque de ransomware cada 10 segundos y que las pérdidas globales derivadas de estos ataques serán superiores a los 265 mil millones de dólares para 2031.
A estos datos se une el hecho de que hay múltiples tipologías de ransomware. Las hay que cifran archivos importantes en el sistema infectado, impidiendo el acceso a ellos. Otras bloquean el acceso al sistema completo, pero no cifran los archivos individuales. Y otras modalidades avisan al usuario de una supuesta infección falsa, pidiendo un pago para solucionarla. Son solo unos ejemplos. En todo caso, es importante conocer su tipología tanto para hacerles frente como para evitar que ocurran.
La prevención como antídoto frente al ransomware
Ante esta situación, las empresas necesitan contar con servicios y herramientas que les permitan adoptar herramientas de prevención, así como con soluciones eficaces para responder ante los riesgos informáticos de los activos de una organización.
El objetivo es proteger los recursos críticos de las organizaciones, frente a amenazas avanzadas y persistentes, siempre teniendo en cuenta que lo ideal es personalizar el nivel de protección según la madurez, el sector y el perfil de riesgo de cada organización.
Las empresas especializadas en servicios administrados de ciberseguridad, como Ikusi, contamos con propuestas que proporcionamos un blindaje efectivo contra las amenazas informáticas, incluido el ransomware. Se trata de soluciones que van más allá de una simple protección, ya que ofrecen una detección proactiva de posibles vulnerabilidades, análisis de comportamiento anómalo y una respuesta inmediata ante posibles intentos de intrusión.
Se trata de un enfoque multidimensional, que incluye detección en tiempo real, análisis forense y mitigación de riesgos, para asegurar la continuidad operativa y proteger la confidencialidad de la información.
Pero los servicios y herramientas tecnológicas siendo importantes, no son suficientes. Es imprescindible trabajar la educación y capacitación de las personas que forman parte de las organizaciones, y no solo de aquellas que tienen entre sus responsabilidades la ciberseguridad. Es necesario capacitar a toda la organización sobre las prácticas seguras de navegación por Internet, reconocimiento de correos electrónicos de phishing y otras tácticas comunes utilizadas por los ciberdelincuentes para propagar ransomware.
En definitiva, frente al ransomware, la mejor defensa es una estrategia integral que combine tecnología avanzada, servicios especializados y una cultura organizacional orientada a la ciberseguridad. Prevenir es posible, pero requiere compromiso, inversión y formación continua. Porque en un entorno digital cada vez más complejo, proteger la información no es solo una cuestión técnica: es una responsabilidad compartida que empieza en cada clic.








