Artículo
13
Oct
2020

Teletrabajo seguro sin morir en el intento

En marzo cayó “a plomo” sobre nuestras espaldas una situación que tuvimos que abordar con diligencia, de manera inmediata y con garantías de éxito en todos los ámbitos de la vida económica de nuestro país.

Valora esta entrada

|

Cuando el pasado mes de marzo nos encontramos con esta nueva realidad laboral las empresas españolas abordaron la situación de forma muy diversa: una parte de ellas pusieron en marcha procedimientos ya testeados y completamente eficientes, otras tuvieron que implantar procesos de seguridad que ni se habían planteado, o como mucho que tenían previsto realizar en los próximos años, otras directamente dejaron para el final plantearse una protección eficiente en esta nueva situación.

Lo que, si es cierto que, finalmente, todas ellas tuvieron que plantearse si la protección de las redes con las que se conectaban sus empleados, si el puesto de trabajo (dispositivos propios o corporativos) y el propio dato al que se accedía de manera remota era la correcta o no.  Y así comenzó una búsqueda frenética de soluciones que pudieran cumplir con unos requisitos mínimos de protección, como decía antes en esta nueva situación.

Gestión de la identidad, soluciones de protección de redes, protección ante la pérdida o el robo de la información, copias de seguridad, cifrado de datos, fueron solo algunas de las soluciones que comenzaron a rellenar el escaso catálogo de soluciones que las empresas utilizaban para proteger su principal activo: la información.

Muchos fuimos los proveedores que nos pusimos del lado de la empresas afectadas, especialmente de aquellas que tenían una incidencia directa en la resolución de la pandemia: sanidad, cuerpos de seguridad del estado, administraciones públicas, etc. o incluso los CERT (Computer Emergency Response Team) fueron contactados para poner a su disposición toda nuestra base conocimiento, herramientas o soporte humano para que los muchos ataques informáticos que se multiplicaron, especialmente durante marzo y abril, afectaran lo menos posible a las mimas, que pudieran centrar sus esfuerzos en lo importante: solucionar la difícil situación médica a la que nos enfrentábamos.

Pero todas estas soluciones que las empresas iban incorporando deberían tener, como siempre, una de las más importantes: la concienciación. Muchas han sido las empresas que han realizado formaciones online específicas para mejorar el nivel de concienciación que los empleados tienen, sobre todo cuando se alejan de la zona de confort que supone la sede de la compañía.

Más información en: http://www.eset.es/
Carlos Tortosa
ESET
Director de canal y grandes cuentas