La inteligencia artificial está redefiniendo las reglas de la industria del vídeo. Desde recomendaciones personalizadas hasta traducciones en tiempo real, la IA está transformando la forma en que el público consume, interactúa y valora el contenido. Sin embargo, para los operadores, esta evolución no solo abre nuevas oportunidades, sino que también plantea desafíos profundos.
El triple desafío: demanda, ecosistema y modelos de negocio
El primer reto es la evolución de la demanda del usuario.
Hoy los consumidores ya no se conforman con simplemente encender el televisor. Las audiencias más jóvenes se inclinan por vídeos cortos y experiencias interactivas como los videojuegos, mientras que los usuarios de mayor edad valoran interfaces simples y accesos directos con un solo clic. En los hogares multilingües, la traducción en tiempo real se está convirtiendo en una función cada vez más necesaria. Al mismo tiempo, las expectativas sobre calidad de imagen, fidelidad de audio y rapidez de respuesta siguen aumentando.
Según datos del sector, el tiempo de ocio diario disponible ronda las seis horas. Dentro de ese limitado margen, el streaming de larga duración, los vídeos cortos, los videojuegos y los contenidos en directo compiten intensamente por captar la atención del usuario.
Para los operadores, el desafío no es solo atraer usuarios, sino revalorizar la pantalla grande del hogar. En este contexto, ZTE está incorporando inteligencia artificial en los decodificadores (STB) para ampliar sus capacidades y mejorar la experiencia del usuario
El STB con IA 4K, desarrollado en colaboración con Quantis, utiliza tecnología AI-SR (superresolución basada en IA) para mejorar instantáneamente contenidos de menor calidad hasta alcanzar una experiencia cercana al 4K. Por su parte, el Host de Computación con IA convierte el televisor en un centro inteligente capaz de ofrecer interacción con avatares digitales, monitorización de 360° y video llamadas avanzadas.
Para el entorno empresarial, la pantalla de videoconferencia con IA integra un sistema de cuatro lentes, un conjunto de 16 micrófonos y el algoritmo de audio Tianlai. Compatible con plataformas como Zoom y Teams, optimiza las aplicaciones para pantallas grandes y amplía su uso más allá del entretenimiento.
El segundo desafío proviene del ecosistema competitivo.
Plataformas de streaming como Netflix y Disney+ están incorporando IA para personalizar la experiencia y ofrecer paquetes competitivos con publicidad. Al mismo tiempo, plataformas como YouTube y TikTok llegan directamente a los usuarios a través de móviles y televisores inteligentes, dejando al margen a los operadores tradicionales. Incluso los fabricantes de dispositivos están integrando funciones avanzadas —como escalado a 4K o control por voz— directamente en el hardware, lo que reduce aún más el papel de los operadores en la cadena de valor.
El tercer reto es la transformación del modelo de negocio.
Los ingresos tradicionales basados en suscripciones están bajo presión. Modelos gratuitos con publicidad, acuerdos de reparto de ingresos y opciones de pago por visión están cambiando las expectativas de los consumidores. Al mismo tiempo, los operadores afrontan una caída en la actividad de los usuarios —se estima que el 63 % de la pérdida de clientes está relacionada con la falta de contenido atractivo— mientras aumentan los costes de adquisición y el ARPU se mantiene estancado.
Una transformación inevitable
Ante este panorama, el mensaje es claro: los operadores ya no pueden depender de enfoques tradicionales. Para mantenerse competitivos será necesario avanzar de forma simultánea en innovación tecnológica, mejora de la experiencia del usuario y evolución de los modelos de negocio.
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