Para entender si la hybrid cloud es la solución a todas las necesidades empresariales hay que definir qué es. La nube híbrida es una mezcla de entornos (público o comunitario y privado) que funcionan como un sólo sistema. Está conectado por tecnología que permite que las aplicaciones y los datos se muevan de uno a otro sin ningún tipo de restricción. Aunque no es imprescindible, a veces existe también una infraestructura on-premises que ofrece, de manera local, una respuesta rápida y la posibilidad de integrar sistemas más antiguos para que puedan seguir empleándose.
¿Qué se obtiene de cada servicio? La nube pública ofrece potencia y escalabilidad, pone a disposición del usuario servicios innovadores y su modelo es de pago por uso. La nube privada, por su parte, garantiza seguridad, control y personalización.
Podemos hablar del concepto detrás del cloud computing a partir de los años 60 del siglo pasado, con las primeras redes de ordenadores y los primeros dispositivos remotos; pero para referirnos al sistema de servicios en la nube que conocemos en la actualidad hay que viajar en el tiempo entre los años 90 y la primera década de los 2000.
Esta época se inició con el uso de máquinas virtuales, el auge de la infraestructura como servicio primero y el software (SaaS) después. Fue avanzando paulatinamente, se posibilitó la colaboración en tiempo real, el acceso a la nube de empresas y usuarios (y su democratización más adelante), hasta llegar a la combinación de entornos públicos, privados y locales, que tenemos a nuestra disposición en la actualidad, en la que disfrutamos de una estrategia híbrida y multicloud que aporta flexibilidad, seguridad y escalabilidad a las organizaciones.
Pero ¿es siempre la mejor opción? Estudios recientes revelan la complejidad que este sistema entraña: cada entorno conectado amplía la posibilidad de ser atacado… Si no se controla con políticas de seguridad robustas.
Vivir en la realidad tecnológica que hemos construido implica ser parte de un ecosistema hiperconectado y en constante evolución, en el que los ciberdelincuentes sofistican día a día sus ataques y, por lo tanto, es imprescindible responder de la misma manera para protegerse.
La nube híbrida no es una respuesta universal y todopoderosa: es una herramienta excelente para aquellos que la necesitan. Es un modelo interesante para compañías que busquen el equilibrio entre seguridad, cumplimiento normativo y control de la nube privada, con la agilidad y escalabilidad de la nube pública.
También es cierto que hay empresas que no se pueden permitir depender de un único entorno. Es el caso de las organizaciones que pertenecen a sectores regulados (como salud, energía, telecomunicaciones o banca), las dedicadas al comercio electrónico, los negocios con sistemas antiguos que necesitan conservarlos en su infraestructura local o aquellas con presencia en diferentes países (con sus correspondientes legislaciones).
Cada negocio tiene una casuística propia con sus circunstancias y requerimientos particulares, por eso, es vital contar con la ayuda de un experto que pueda diseñar una estrategia a medida para cada empresa, que responda a sus exigencias teniendo en cuenta tamaño, sector o normativa de obligado cumplimiento, y que, por supuesto, priorice sus necesidades tecnológicas reales, y los recursos con los que cuenta.
Complementar esta propuesta cloud con las herramientas de ciberseguridad adecuadas, es la clave del éxito para anticiparse a las vulnerabilidades que puedan surgir y proteger a la compañía.
En la actualidad, el modelo más avanzado de cloud computing es la multinube híbrida: una arquitectura que aúna nube privada con una infraestructura dedicada que la propia empresa controla, con los servicios de distintos proveedores de nube pública (diversificando así, para no depender de uno solo), y con infraestructura local (on-premises). De esta manera se facilita, por un lado, un balance de cargas flexible, portabilidad de datos y aplicaciones con una gestión centralizada, y por otro, la redundancia para que en el caso de que algún proveedor falle, haya otro de respaldo.
La tecnología ya no es sólo tecnología. La nube híbrida es una realidad que contempla tres perspectivas: económica, ya que impulsa el crecimiento, la productividad y la innovación en sectores críticos; social, democratizando el acceso a soluciones tecnológicas avanzadas, y política, al convertirse en la pieza clave de la soberanía digital, la gobernanza de datos y la modernización de los servicios ofrecidos por la Administración.










