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15 febrero 2024

La IA generativa vislumbra redes inteligentes autónomas

Las redes de comunicaciones actuales han disparado el nivel de complejidad, no sólo por el tráfico que albergan y la latencia que requieren, sino también por la heterogeneidad de usuarios de red implicados. Abordar su gestión sin apostar por la Inteligencia Artificial (IA) ya no es viable sin sacrificar efectividad.

La pandemia aceleró drásticamente los procesos de transformación digital en las organizaciones, avanzando en pocos meses lo que se había tardado años. La llegada de la IA y la IA generativa (AIGen, por sus siglas en inglés) va a volver a pisar el acelerador de una manera aún más pronunciada. Este es el motivo por el que la 31ª edición del Congreso&EXPO ASLAN2024, que tiene por título IA. Un gran avance en digitalización. Todo cambia, se volcará con los retos y desafíos que esta innovación implica en áreas tan críticas como las redes de comunicaciones.

La cita anual, que organiza la Asociación @aslan los días 17 y 18 de abril en el Palacio de Congresos de Madrid IFEMA y que reúne a más de 7.500 profesionales del ecosistema digital, abordará este nuevo encaje de la IA en el mundo cloud y de la conectividad. Si hace años la mayor parte de las partidas presupuestarias en comunicaciones se destinaban a elementos de hardware, ahora el software ha cobrado mayor peso específico, convirtiendo a la red en un recurso orquestable más en función de la demanda que recibe.

La rigidez de aquellas redes del pasado se ha esfumado y, tal y como afirma Joan Monrabá, director general de Colt, “hay funciones de red que pueden ser virtualizadas y a partir de ahí es posible obtener datos, analizar patrones de comportamiento y predecir la demanda en redes de alta complejidad”. Nos encaminamos hacia un escenario de redes inteligentes que sean capaces de dotar de más eficiencia a las organizaciones, proporcionando la flexibilidad, alta disponibilidad y capacidad de adaptación que requiere el entorno cambiante en que se desenvuelven.

Gestionar la experiencia de usuario

Cuando se aborda la conectividad, existe un consenso entre los expertos a la hora de poner el énfasis en la experiencia de usuario, teniendo en cuenta que existen muchos tipos distintos y que cada uno de ellos tiene una experiencia diferente. Un usuario de red puede ir desde un empleado que teletrabaja, a un operador de red o cualquiera de los dispositivos de Internet de las Cosas (IoT) cuya implantación cada vez es más generalizada.

Monitorizar la experiencia de cada uno de esos usuarios es inviable para cualquier administrador de red y ahí es, precisamente, donde la IA cumple un papel fundamental. Gracias a esta tecnología las organizaciones pueden realizar un seguimiento automático de cada una de las experiencias, que no depende tanto de la red en sí sino de los diferentes usos que se le esté dando.

El grado de precisión es tal, que ya existen soluciones en el mercado capaces de analizar cómo se ha desarrollado la conexión a través de cualquier suite colaborativa, qué comportamiento ha tenido la red en ese momento y cómo ha percibido el rendimiento el usuario, ya sea en el día o hace meses. Ya no basta con comprobar que no hay ningún elemento de red caído, sino que se requiere que el rendimiento alcance un estado del arte en cada una de las conexiones.

La baza de la anticipación

Esta capacidad de monitorización, visibilizada además de una manera cada vez más intuitiva ha roto definitivamente la baraja. Si históricamente los departamentos de TI dedican más de un 60% de su tiempo a resolver incidencias y un 40% a lo que realmente aporta valor, esto es, a identificar tecnologías que puedan encajar en el modelo de negocio de sus compañías y adoptarlas, la IA va a permitir darle la vuelta a la tortilla.

La clave para poder conseguirlo está en las capacidades analíticas y predictivas, en cómo los componentes de IA incorporados permiten anticipar incidencias que van a ocurrir y, de ese modo, modular la capacidad de la red para que eso no suceda. A través del análisis de datos y la identificación de patrones de comportamiento es posible aprovechar los motores de inferencia de IA y obtener esas pautas, planificar operaciones y evitar experiencias de usuario inadecuadas.

En esencia y como apunta Carlos de la Horra, CTO de Huawei, uno de las grandes aportes de la IA es esa capacidad de “predicción a corto, medio y largo plazo de tus recursos de red, de tu tráfico, para asegurar los SLAs, definir parámetros de control de gestión y de operación y tener visibilidad en todo momento de la salud real de la red”.

La llegada de las redes autónomas

Contar con estas nuevas capacidades cada vez va a resultar más importante, dado que los servicios van a ser más críticos. Las redes inteligentes asumen la operación real de las organizaciones hasta el punto de que de su tráfico depende la productividad de la propia empresa. “El valor de la IA es ser capaces de hacer cosas que las personas no somos capaces, aportando una capa de comprensión global de lo que está ocurriendo en la red a nivel general”, explica Miguel Ángel Montes, Key Account Manager de Juniper Networks. Garantizar no sólo la mayor disponibilidad posible sino, además, la mejor calidad es algo irrenunciable para cualquier organización.

En este sentido, con la irrupción de la IA generativa estas capacidades darán un giro más de tuerca. “Nos encaminamos al salto donde el propio sistema se retroalimenta y es capaz de llevar una gestión autónoma de red”, precisa Bernardo Gómez, Territory Manager de CommScope. Hasta el momento, las redes inteligentes dotadas con prestaciones de IA han conseguido dar un salto de gigante en la gestión y optimización del tráfico y su rendimiento, pero el cambio más disruptivo está por llegar.

El Congreso&EXPO ASLAN2024 abordará también este nuevo horizonte que abre la IA Generativa, en el que tomando modelos de IA y Machine Learning, las redes asumirán de manera autónoma lo que hoy requiere de intervención humana desbordando los departamentos TI: en base a un modelo de comparación de patrones, predecir lo que va a suceder en un intervalo de confianza. El futuro de las redes inteligentes está a la vuelta de la esquina.

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