La operativa de cualquier organización está hecha de lo mismo: pedidos, facturas, informes, previsiones, análisis contables, resolución de tickets de IT… Tareas que se repiten un día tras otro. Y llevamos años automatizándolas. Entonces, ¿qué ha cambiado?
Ha cambiado la naturaleza de lo que se puede automatizar. La automatización clásica hacía bien lo repetitivo, lo predecible, y dejaba en manos de las personas la toma de decisiones, pero gestionaba mal la incertidumbre y se rompía en cuanto aparecía un documento ambiguo, una excepción o algo que requería criterio.
Ese 20 % de casos raros tumbaba proyectos enteros en muchos casos y, con la democratización de la IA agéntica, se cruza justo esa frontera: automatiza todo lo que además exige leer, decidir y redactar, y no un proceso, sino cientos de ellos, coordinados entre sí en muchas ocasiones.
Automatizaciones que hasta ahora no se abordaban por su coste o complejidad empiezan ahora a ser viables, y con ellas también se están redefiniendo procesos que hasta hace poco parecían intocables.
Por ello es tan importante empezar a trabajar desde estas tres capas.
Por un lado, la identidad, ya que cada vez más van a coexistir identidades humanas y no humanas, lo que hará imprescindible controlar quién hace qué tarea. Por otro, los entornos en los que vamos a trabajar, tomando decisiones en base a datos reales sobre la experiencia de usuario y no a sensaciones. Y, por supuesto, los procesos de las organizaciones, para que, al final, seamos cada vez más productivos allí donde realmente aportamos valor.
Además, se produce también una necesaria aceleración en la protección de los entornos y las identidades. No se trata solo de proteger todos los dispositivos propios del puesto de trabajo desde diferentes prismas, sino de hacerlo incorporando el servicio de forma proactiva y manteniendo una vigilancia constante sobre la protección y el control de las identidades. El objetivo es que cada persona solo pueda acceder a aquello que necesita, detectando, por ejemplo, escaladas de privilegios en tiempo real para evitar accesos comprometidos.
En definitiva, estamos también ante un momento de disrupción total en el puesto de trabajo, con nuevos elementos que nos permiten facilitar la vida de las organizaciones sin perder de vista, en ningún momento, la seguridad.








