Si algo estamos viendo este año es que la conversación sobre cloud ya no gira solo en torno a dónde están las cosas, sino en cómo y para qué las usamos. En 2026, la nube es el terreno donde se juega buena parte de la competitividad de las empresas y la inteligencia artificial lo está acelerando todo.
El Nutanix Enterprise Cloud Index 2026 lo deja claro. La IA ya no es un experimento sino que está entrando de lleno en el corazón del negocio. De hecho, el 85% de los responsables de TI reconoce que la IA está impulsando de forma clara la adopción de contenedores en sus organizaciones. ¿Por qué? Porque cuando quieres mover aplicaciones con agilidad, escalar rápido o probar nuevos modelos de IA necesitas una base flexible. Y ahí los contenedores y Kubernetes se han convertido en aliados naturales.
Ahora bien, no todo es tan sencillo. El mismo informe señala que el 82% de las empresas admite que su infraestructura tradicional no está del todo preparada para soportar cargas de trabajo de IA. Es decir, hay ganas, hay inversión, pero muchas veces falta adaptar bien los cimientos, simplificar la arquitectura y hacerla más coherente.
Otro fenómeno que estamos viendo es el llamado “shadow AI”. Igual que hace años hablábamos del “shadow IT”, ahora hay departamentos que adoptan herramientas de IA por su cuenta. La intención es buena (quieren innovar, ganar productividad…) pero si no se actúa de forma coordinada pueden surgir problemas, como por ejemplo, brechas de seguridad, problemas de cumplimento o simplemente duplicidades innecesarias. Y es que no basta con entusiasmo, la IA necesita estrategia.
Además, en 2026 se está consolidando algo que llevamos tiempo defendiendo: el modelo híbrido y multicloud no es una fase intermedia, es el destino. Las empresas quieren libertad para mover sus aplicaciones y sus datos donde tenga más sentido, sin depender en exceso de un único proveedor. Buscan equilibrio entre rendimiento, coste, soberanía del dato y resiliencia. Y eso implica diseñar pensando en la portabilidad desde el primer momento.
La soberanía digital ya no es un debate teórico ni un asunto exclusivo del área legal. Las tensiones geopolíticas y la obligación cada vez mayor de estar preparados para lo inesperado están obligando a las organizaciones a tener mucho más control sobre dónde residen sus datos y quién puede acceder a ellos. Y, por supuesto, está el factor económico. Con el crecimiento de la IA y la expansión de servicios cloud, la gestión del gasto es fundamental.
En definitiva, 2026 no es un año de “más nube”, sino el año de “mejor nube”: más inteligente, más flexible y más alineada con los objetivos reales de la empresa. La tecnología es importante, pero lo verdaderamente diferencial es cómo la utilizamos para simplificar la complejidad y generar impacto. Ahí es donde, desde Nutanix, queremos acompañar a nuestros clientes, ayudándoles a innovar con confianza y sin ataduras innecesarias.








