¿Cuáles son los principales desafíos a los que detectáis que se enfrentan vuestros clientes?
Las organizaciones operan en entornos cada vez más distribuidos, con usuarios, aplicaciones, dispositivos y datos repartidos entre centros de datos, cloud y múltiples ubicaciones. Esto amplía la superficie de ataque y dificulta mantener una visibilidad y una protección homogéneas, especialmente ante amenazas que evolucionan con enorme rapidez. Hoy el reto no es solo proteger más, sino proteger mejor en un entorno que cambia a una velocidad sin precedentes.
A esta complejidad se suma la rápida adopción de la IA, que incorpora nuevos entornos, aplicaciones y flujos de datos que también es necesario proteger y gobernar, evitando que se conviertan en nuevos puntos de exposición.
A este escenario se añade una mayor presión regulatoria que obliga a replantear determinados procesos y una escasez de profesionales especializados por lo que priorizar tareas se hace más necesario que nunca.
Por todo ello, uno de los grandes retos es reducir la complejidad y avanzar hacia una mayor integración entre redes y seguridad, que permita compartir inteligencia, automatizar procesos y responder de forma más coordinada.
¿Qué retos y oportunidades está generando la evolución tecnológica —especialmente en ámbitos como la digitalización y la IA?
La digitalización y la IA están acelerando la innovación y ofreciendo enormes oportunidades para mejorar la productividad y la eficiencia. En ciberseguridad, la IA permite analizar grandes volúmenes de información, detectar comportamientos anómalos y automatizar tareas, ayudando a los equipos a identificar y responder antes a potenciales amenazas. La IA está cambiando las reglas del juego para los defensores, pero también para los atacantes.
Los ciberdelincuentes pueden utilizarla para aumentar la velocidad, escala y sofisticación de sus ataques. El desafío será aprovechar todo su potencial incorporando la seguridad desde el diseño, con una adecuada gobernanza de los datos y manteniendo siempre la supervisión y el conocimiento humano.
¿Cuáles consideras que son hoy las principales tendencias que marcarán el mercado en los próximos años?
Entre las principales tendencias destacaría especialmente la preparación para la era poscuántica. La transición hacia la criptografía poscuántica (PQC) ha dejado de ser una cuestión académica para convertirse en una prioridad de seguridad y arquitectura. Las organizaciones deben empezar a prepararse ahora, aumentando la visibilidad sobre dónde utilizan criptografía, evaluando riesgos y avanzando hacia una mayor criptoagilidad, especialmente ante amenazas como “harvest now, decrypt later”.
Junto a quantum, la inteligencia artificial seguirá transformando tanto el ataque como la defensa, aumentando la velocidad y sofisticación de las amenazas, incluidos los deepfakes y los ataques a la identidad. Finalmente, será cada vez más importante una colaboración público-privada más operativa, capaz de transformar la inteligencia compartida en acciones coordinadas a la velocidad a la que evoluciona el riesgo..
¿Qué factores serán clave para empresas y AAPP para mantener la competitividad y el crecimiento?
Un factor clave será la capacidad de anticiparse y adaptarse a un entorno regulatorio cada vez más exigente. Para empresas y Administraciones Públicas, el cumplimiento no debería abordarse únicamente como una obligación, sino como parte de una estrategia más amplia de resiliencia y gestión del riesgo.
En este contexto, será fundamental integrar seguridad y cumplimiento desde el diseño, contar con mayor visibilidad y control y simplificar arquitecturas cada vez más complejas. Las administraciones capaces de convertir los requisitos regulatorios en una parte integrada de su estrategia estarán mejor preparadas para innovar y crecer de forma segura…
