- Según vuestro informe, España registra un aumento superior al 116% en ransomware, ¿a qué se debe?
Hemos pasado de 62 incidentes en 2024 a 134 en 2025, y España ya representa casi el 2% de los ataques globales. Este repunte responde a tres factores:
- La creciente digitalización de sectores críticos, especialmente fabricación, tecnología y sanidad, cuya interrupción genera un impacto inmediato.
- La profesionalización del ecosistema criminal, donde grupos como RansomHub, Akira o Clop operan con estructuras de afiliados y modelos de negocio consolidados.
- Un cambio táctico: el foco ya no es sólo cifrar sino extorsionar mediante exfiltración, que ha crecido un 92%, junto a un 70% más de casos públicos de chantaje.
- ¿Cómo influye la IA en este auge?
La IA generativa está acelerando la cadena completa del ataque. Permite crear campañas de phishing altamente personalizadas, automatizar reconocimiento, generar variantes más rápido y optimizar la selección de objetivos. Esto explica el aumento del 146% en ataques bloqueados por la nube de Zscaler, el mayor repunte registrado en los últimos tres años. La IA ha rebajado la barrera técnica de entrada y multiplicado la capacidad ofensiva. Además, las defensas deben apoyarse en modelos de IA capaces de detectar patrones anómalos, predecir brechas y cortar el compromiso inicial antes de que el atacante establezca persistencia.
- ¿Qué sectores están más expuestos?
Fabricación (1.063 ataques), tecnología (922) y sanidad (672) son los principales objetivos por su criticidad operativa y el valor de sus datos. No obstante, el caso más alarmante es petróleo y gas, que experimenta un aumento superior al 900%. Este repunte se atribuye a la creciente automatización de sistemas que controlan infraestructuras críticas, como plataformas de perforación y oleoductos, ampliando la superficie de ataque, junto con la persistencia de prácticas de seguridad obsoletas.
- ¿Qué estrategia deben adoptar las empresas para fortalecer su ciberresiliencia?
El ransomware prospera donde existe confianza implícita y visibilidad limitada. Por eso, la estrategia más eficaz es Zero Trust Everywhere: reducir superficie de ataque, impedir el movimiento lateral, evitar la exposición directa de aplicaciones y bloquear la exfiltración en tiempo real. Si se combina con segmentación dinámica, políticas basadas en riesgo y analítica avanzada, las empresas pueden detectar, contener y neutralizar incidentes antes de que escalen a un impacto de negocio.










