Para una empresa pública como EMT Madrid, el principal reto de negocio es responder a una movilidad cada vez más exigente, con más usuarios, más complejidad operativa y mayores compromisos en sostenibilidad y calidad de servicio. Todo ello en un entorno donde la continuidad del servicio es la base de la actividad. En este contexto, la tecnología deja de ser un soporte para convertirse en una infraestructura crítica de negocio: es una palanca fundamental para garantizar la operación, optimizar recursos y ofrecer un servicio fiable a millones de ciudadanos cada día.
Por ello, la integración de las tecnologías en la estrategia trasciende lo opcional para erigirse en una cuestión estructural. En EMT estamos avanzando en una digitalización profunda de la operación, con capacidades de monitorización en tiempo real, gestión inteligente de flotas y modelos de mantenimiento predictivo que permiten anticipar decisiones y reducir incertidumbre: por una parte, los canales digitales y la información en tiempo real están transformando la relación con el cliente; por otra, la electrificación de la flota y la gestión inteligente de infraestructuras muestran cómo la tecnología no sólo optimiza, sino que redefine el modelo operativo; y, por supuesto, además de todo esto, el dato se ha consolidado como un activo estratégico para mejorar la eficiencia y la planificación.
Por ejemplo, nuestra plataforma de datos tiene un enfoque que nos permite integrar, gobernar y explotar información procedente de múltiples sistemas de forma consistente, incluso si se trata de fuentes externas. Esta orientación nos está permitiendo apuntalar el dato como un activo cargado de valor, facilitando su acceso a toda la organización, mejorando la toma de decisiones y acelerando el despliegue de casos de uso tanto operativos como analíticos, desde la gestión del servicio hasta la optimización interna.
A este modelo se suma la gestión del dato en tiempo real, que resulta crítica en un entorno operativo como el transporte público. De hecho, y por dar algún dato concreto, tanto nuestros autobuses como nuestras bicicletas emiten posiciones GPS cada pocos segundos y eso nos lleva a obtener casi cinco millones de posiciones diarias de autobús y más de ocho millones de posiciones diarias de bicicletas de bicimad. Además, recibimos más de 400 millones de consultas anuales en nuestra plataforma de open data para el envío de información de EMT a plataformas de terceros.
En este sentido, estamos avanzando en arquitecturas que permiten procesar y explotar información de forma inmediata, integrando flujos continuos de datos procedentes de vehículos, infraestructuras y sistemas. Esto nos permite conocer lo que ha sucedido y actuar sobre lo que está ocurriendo, habilitando una operación más dinámica, anticipativa y coordinada. La combinación de capacidades analíticas y de procesamiento en tiempo real refuerza el papel del dato como elemento central en la gestión diaria del servicio.
En un entorno marcado por la inteligencia artificial, la digitalización y los constantes cambios en todos los sentidos, la clave va más allá de la pura incorporación de la tecnología, pues debemos hacerlo con criterio, escala y propósito. La IA es ya una palanca necesaria para la gestión presente y debe desplegarse de forma transversal en toda la organización, evitando enfoques fragmentados o pilotos aislados que no generan impacto. Solo cuando la adopción es homogénea, gobernada y alineada con los procesos clave se consigue transformar realmente la operación. Además, la IA debe responder siempre a una intención clara: mejorar el servicio, optimizar decisiones y aportar valor tangible al ciudadano. Esto exige reforzar la resiliencia de los sistemas, elevar los estándares de seguridad y evolucionar los modelos de gestión hacia una organización más ágil, orientada al dato y capaz de integrar talento digital. Es esa combinación la que permite no solo ganar eficiencia, sino construir un servicio público más robusto, sostenible y preparado para un entorno cada vez más exigente.
En esta combinación trabajamos actualmente en EMT: estamos desplegando capacidades avanzadas de análisis de vídeo a bordo que permiten identificar situaciones relevantes en tiempo real, como caídas, comportamientos anómalos o la presencia de objetos que puedan generar riesgos operativos. Este tipo de soluciones mejoran la seguridad y la experiencia del usuario y también permiten ofrecer al conductor y al centro de control una mayor capacidad de respuesta ante incidencias. Desde el punto de vista técnico, es muy relevante aportar que estos modelos se ejecutan con Edge Computing en el propio autobús.
Además, estas capacidades se están integrando con el resto de sistemas ya existentes, a fin de contar con información más completa y coherente del servicio, reforzando un modelo en el que la IA no se limita a casos aislados, sino que actúa como una palanca transversal para mejorar la gestión diaria

