Las redes inalámbricas de nueva generación son redes experimentales en las que se crean y prueban los protocolos y nuevas aplicaciones de lo que podríamos llamar internet del futuro. Conocer y explorar las tendencias tecnológicas ayuda a mejorar en eficiencia y efectividad, elementos que a largo plazo pueden marcar la diferencia.
Según el último informe de la ONTSI “La Sociedad en Red”, en España tanto pymes como grandes compañías cuentan con una estructura TIC básica, en su mayoría basada en banda ancha. En el caso de las medianas y grandes empresas, la penetración de otros dispositivos móviles es igualmente alta, y en las pequeñas ya alcanza el 94,1%.
Las diferencias las encontramos en otros aspectos de infraestructuras que podríamos considerar básicas. Es el caso de las redes de área local, cuya implantación oscila entre el 98% de las grandes empresas y el 83,7% de las pequeñas. Frente a ello, las redes LAN inalámbricas, que están presentes en el 55,6% de las organizaciones en España, llegan ya al 79,3% de las grandes empresas. Como se aprecia en el informe, los mayores incrementos en la expansión de infraestructuras de comunicaciones se producen en la banda ancha móvil (hasta el 73,6%) y las redes de área local inalámbricas (55,6%).
Si indagamos más en las redes inalámbricas, veremos que la evolución del estándar wifi es imprescindible para poder soportar con una calidad de servicio mínima un entorno con una población de dispositivos cada vez más numerosa, que merma la disponibilidad de servicios con que contamos actualmente. Son necesarias mayores velocidades de transferencia de datos, especialmente en entornos de redes locales, dónde cada vez encontramos más objetos inteligentes conectados de forma simultánea y dispositivos móviles personales ajenos a la organización.
Es clave aumentar la capacidad de las redes WLAN de las empresas apoyándonos en dos nuevos estándares. Por una parte, se puede migrar al 802.11 ac, que implica, junto a otros beneficios, aumentar significativamente la capacidad total, sobre todo para dispositivos y aplicaciones wifi. Sin embargo, dispositivos como las tabletas o aplicaciones de vídeo consumen un ancho de banda mayor. Es por ello que el uso de 802.11ad aumenta el espectro total disponible para el uso WLAN. Las propiedades de 802.11ad lo hacen adecuado para la comunicación de muy alto rendimiento entre dispositivos cercanos, como por ejemplo la transmisión de vídeo de alta definición a pantallas inalámbricas o la comunicación entre tabletas y monitores externos.
Ambos estándares posibilitan un incremento de la velocidad al aumentar la capacidad total. Juntos, pueden ayudar a que los administradores de redes WLAN empresariales diseñen y desplieguen redes nuevas y mejoradas, que ofrezcan velocidades de datos significativamente mayores y una densidad de usuarios amplificada.
La tecnología utilizada por las empresas está evolucionando y los servicios que las soportan también necesitan hacerlo. Ante tendencias como la virtualización de los centros de datos, el uso de escritorios remotos, el cloud computing o BYOD (Bring Your Own Device), se requieren mayores y mejores capacidades de red, así como nuevas opciones para configurar y gestionar la inteligencia de dicha infraestructura.
También es necesario que el proveedor sea capaz de ofrecer soluciones personalizadas, flexibles y sencillas como demuestra el último elaborado en Colt que analiza el grado de déficit tecnológico en las empresas. Todo ello sin olvidar la importancia de trabajar en entornos seguros, confiables y adaptativos.




