Desde la alta dirección, ¿cuáles son los principales retos de negocio de vuestra organización y qué papel juegan las TIC para abordarlos con éxito?
El principal reto de Redsys es seguir haciendo que algo tan esencial como pagar funcione de forma sencilla, segura y casi imperceptible para el usuario. Cuando alguien paga con tarjeta, confirma una compra online o utiliza Bizum, espera que todo ocurra en segundos, sin fricciones y con total confianza. Que esa experiencia resulte tan natural es precisamente parte del valor que aportamos al ecosistema.
Desde la dirección, nuestro papel es asegurar que Redsys mantiene ese equilibrio entre fiabilidad e innovación. Tenemos que dar respuesta al crecimiento del volumen de operaciones, a nuevas formas de pago, a mayores exigencias regulatorias, a amenazas de fraude más sofisticadas y a un mercado que espera cada vez más disponibilidad, agilidad y seguridad. En ese contexto, la tecnología no es solo una herramienta operativa, sino una palanca estratégica para seguir garantizando confianza y competitividad a entidades, comercios y ciudadanos.
¿Cómo estáis incorporando la tecnología en la estrategia de la compañía para mejorar competitividad, eficiencia operativa, relación con clientes o nuevos modelos de negocio?
En Redsys entendemos la tecnología desde una perspectiva muy práctica. Innovar no consiste en adoptar cada novedad, sino en identificar qué capacidades aportan valor real al servicio, a las entidades y al usuario final. Por eso incorporamos la tecnología de forma progresiva, con rigor y siempre vinculada a objetivos concretos como reforzar la seguridad, mejorar la eficiencia operativa, anticipar riesgos, reducir fricciones o facilitar nuevos casos de uso.
La inteligencia artificial es un buen ejemplo. Ofrece oportunidades muy relevantes en ámbitos como la prevención del fraude, la detección de patrones, la automatización de procesos, la observabilidad de los sistemas o el soporte a los equipos técnicos. Pero en una actividad como la nuestra debe utilizarse con gobierno, trazabilidad y criterio experto. La IA no sustituye el conocimiento de las personas, lo amplifica, y nos ayuda a responder mejor en un entorno cada vez más complejo.
También estamos trabajando para que la tecnología nos permita estar más cerca de nuestros clientes. Las entidades necesitan socios capaces de acompañarlas en su propia transformación, con soluciones robustas, flexibles y preparadas para evolucionar. Ese es uno de los grandes compromisos de Redsys.
En un contexto marcado por la IA, la digitalización y la incertidumbre geopolítica, ¿qué capacidades son clave para seguir creciendo de forma sostenible y resiliente?
La primera capacidad es la resiliencia. En pagos, la confianza se demuestra cada día, especialmente cuando el entorno se vuelve más incierto. Nuestro objetivo es que el ciudadano pueda pagar con normalidad, que el comercio pueda cobrar con seguridad y que las entidades puedan prestar un servicio fiable incluso en escenarios de alta exigencia.
La segunda es la capacidad de adaptación. La digitalización, la inteligencia artificial y los nuevos hábitos de consumo están transformando el sector financiero y de pagos, y las organizaciones tenemos que ser capaces de evolucionar sin perder solidez. Para Redsys, esto implica invertir en tecnología, pero también en talento, gobierno, procesos y cultura.
Y la tercera es la visión de largo plazo. Una compañía como Redsys no puede gestionar solo pensando en el corto plazo, porque presta un servicio esencial para la actividad económica. Nuestro reto es seguir innovando sin comprometer la seguridad, crecer sin perder eficiencia y avanzar tecnológicamente sin dejar de ser una infraestructura fiable para el conjunto del ecosistema. Ese equilibrio entre innovación, responsabilidad y confianza es, para nosotros, el verdadero ADN tecnológico.

