El año 2025 ha estado marcado por un entorno global de alta incertidumbre geopolítica, tensiones en la cadena de suministro digital, una creciente competencia empresarial global y una regulación europea cada vez más exigente. La entrada en vigor de NIS2, el marco DORA para el sector financiero y la apuesta europea por la soberanía tecnológica están redefiniendo la manera en que las organizaciones abordan la digitalización, la seguridad y la gestión del dato. En este contexto, la inteligencia artificial se consolida como el motor de una transformación sin precedentes, capaz de redefinir la economía, los modelos productivos y la relación entre las personas y la tecnología.
A lo largo del año, la Asociación @aslan ha reunido a cientos de responsables tecnológicos y directivos en su Ciclo de Foros Tendencias 2025, convirtiéndose en un espacio privilegiado para observar la evolución de la innovación digital y los nuevos retos de la IA, la ciber-resiliencia, soberanía digital, la automatización y la ciberseguridad.
Los debates celebrados han permitido identificar dos grandes macrotendencias que marcarán el futuro inmediato: por un lado, la tecnología como eje central de la competitividad en todos los sectores, y por otro, la creciente sensibilidad ante los riesgos asociados a un mundo hiperconectado, automatizado y dependiente del dato.
Ciberresiliencia y regulación: la respuesta europea al nuevo contexto geopolítico
La inestabilidad internacional y la creciente sofisticación de las ciberamenazas han convertido la resiliencia digital en una prioridad estratégica. Las empresas no solo deben proteger sus sistemas, sino anticipar, absorber y recuperarse de incidentes en tiempo real. En este escenario, normativas como NIS2 o DORA impulsan una cultura de seguridad basada en la gobernanza del riesgo, la transparencia y la colaboración entre sectores.
Los expertos coinciden en que la ciberseguridad deja de ser un área técnica aislada para convertirse en un vector transversal de la fortaleza empresarial. La aplicación de inteligencia artificial en la detección de anomalías, la automatización de respuestas o la gestión predictiva del riesgo es ya una realidad en múltiples sectores, tanto del ámbito público como del entorno privado.
Sin embargo, uno de los restos principales sigue siendo el humano y organizativo: adaptar las estructuras, la formación y los procesos para integrar la resiliencia digital como un valor corporativo y no solo como una obligación normativa es un paso imprescindible para que este cambio cultural trascienda a todos los puntos y niveles de las organizaciones.
Soberanía digital y activos inteligentes: controlar el dato es crucial
El control sobre los datos en la nueva economía del conocimiento (cómo y de dónde se obtienen, cómo se procesan, cómo se actúa sobre ellos, dónde residen, etc.) es crucial para las organizaciones y la soberanía del dato emerge como un concepto clave en la estrategia digital europea. La dependencia tecnológica, las tensiones comerciales y la concentración de servicios en pocas plataformas globales han puesto sobre la mesa la necesidad de garantizar la autonomía tecnológica y la protección del dato europeo.
Durante 2025, las organizaciones han avanzado hacia modelos híbridos y multicloud, buscando un equilibrio entre flexibilidad y control. Los activos digitales —desde la identidad electrónica hasta los gemelos digitales o los espacios de datos— se consolidan como infraestructuras críticas en este nuevo escenario. La interoperabilidad, la portabilidad y la trazabilidad del dato son ahora condiciones indispensables para operar en mercados digitales abiertos, regulados y sostenibles.
El despliegue de plataformas de gestión unificada basadas en inteligencia artificial permite no solo optimizar costes, sino también mejorar la eficiencia energética y reducir la huella de carbono asociada a las infraestructuras IT. La convergencia entre cloud, edge computing y analítica avanzada marca un cambio de paradigma que sitúa el dato como principal activo estratégico de las organizaciones.
Inteligencia artificial: el gran catalizador de la transformación
La IA generativa y los agentes autónomos han pasado de ser experimentos a convertirse en herramientas transversales que transforman el modo en que las organizaciones trabajan, producen y se comunican. En 2025, la IA no solo automatiza procesos, sino que toma decisiones, interpreta contextos y aprende del entorno, acelerando la evolución de todos los sectores.
Su impacto alcanza desde la optimización operativa hasta la gestión del talento y la creación de nuevos modelos de negocio. Pero esta revolución también plantea desafíos éticos, regulatorios y de transparencia. Los líderes tecnológicos coinciden en que el éxito de la IA dependerá de la capacidad para equilibrar innovación y responsabilidad, garantizando que la inteligencia artificial actúe como un apoyo a la toma de decisiones humanas y no como un sustituto opaco.
La incorporación de IA en la ciberseguridad, la conectividad, la gestión cloud o el puesto de trabajo digital demuestra su potencial como catalizador de eficiencia, resiliencia y sostenibilidad. Los avances en automatización inteligente y aprendizaje profundo se están convirtiendo en el núcleo de las estrategias de digitalización más ambiciosas.
El puesto de trabajo digital: IA, productividad y cultura de resiliencia
La transformación del puesto de trabajo digital continúa avanzando con la integración de herramientas basadas en inteligencia artificial, automatización y analítica del comportamiento. Las empresas buscan modelos híbridos, colaborativos y seguros, donde la experiencia del empleado se combine con una mayor protección frente a amenazas.
En 2025, los asistentes virtuales inteligentes, las plataformas de trabajo colaborativo y la ciberseguridad adaptativa han redefinido la productividad, impulsando un entorno donde las fronteras entre IT, seguridad y recursos humanos se difuminan. La formación continua y la cultura de resiliencia se consolidan como factores determinantes para mantener la competitividad en un mercado laboral impulsado por la tecnología.
Mirando hacia 2026
El Ciclo de Foros @aslan 2025 ha servido como un observatorio privilegiado para entender cómo convergen estas tendencias y compartir la visión de grandes expertos y divulgadores tecnológicos con miles de profesionales del mundo de la empresa. Más allá de los encuentros y debates, el gran aprendizaje del año ha sido la confirmación de que la digitalización, lejos de ralentizarse, se acelera impulsada por la inteligencia artificial y la necesidad de proteger los activos críticos.
2025 ha demostrado que la tecnología genera cada vez más interés e impacto, tanto en la economía como en la sociedad. El desafío para 2026 será integrar innovación, ciberresiliencia y competitividad en una estrategia común que permita a las organizaciones avanzar con confianza en un entorno incierto y cambiante.
La Asociación @aslan seguirá impulsando este diálogo, acompañando al ecosistema tecnológico en su evolución hacia una nueva etapa de madurez digital, más inteligente, resiliente y soberana.










