Artículo
16 octubre 2026

Ciberseguridad post-cuántica: prepararse antes del “quantum moment”

La computación cuántica todavía no supone una amenaza inmediata para la criptografía empresarial, pero su evolución obliga a anticipar una transición que será compleja y transversal. Conocer las dependencias criptográficas, priorizar los activos críticos y avanzar hacia modelos de criptoagilidad serán pasos esenciales para afrontar este nuevo escenario.
Joan Domínguez
Expert of Data Protection
NTT Data

Durante años, el riesgo cuántico se ha contemplado como algo lejano, casi experimental. Sin embargo, desde la perspectiva de la ciberseguridad, el calendario empieza mucho antes de que exista un ordenador cuántico capaz de comprometer los algoritmos actuales: empieza cuando una organización analiza cuánto tardaría en localizar, sustituir y validar la criptografía de la que dependen sus sistemas.

El impacto se concentra, sobre todo, en la criptografía de clave pública que sostiene comunicaciones, identidades, certificados y firmas digitales. A ello se suma un riesgo especialmente relevante para la información que debe mantenerse confidencial durante años: datos capturados hoy podrían almacenarse y tratar de descifrarse más adelante, cuando la capacidad tecnológica lo permita.

Prepararse exige algo más que esperar a una nueva generación de algoritmos. Conviene empezar por conocer el terreno: dónde se usa criptografía, qué mecanismos están desplegados, qué información protegen, durante cuánto tiempo debe seguir siendo segura y qué terceros intervienen en esa cadena.

Ese inventario permite avanzar hacia un concepto que será cada vez más importante, la criptoagilidad, entendida como la capacidad de cambiar algoritmos, certificados o mecanismos de intercambio de claves sin tener que rediseñar por completo cada sistema. La criptografía post-cuántica ya ofrece una base para iniciar esa transición y, durante un periodo, convivirá con tecnologías actuales mediante enfoques híbridos.

Para las empresas, el reto será incorporar esta evolución a sus ciclos habituales de arquitectura, compra, renovación tecnológica y gestión del riesgo. PKI, identidades, aplicaciones, comunicaciones, dispositivos y proveedores forman parte del mismo problema; abordarlo con tiempo permite ordenar dependencias, priorizar activos críticos y evitar transformaciones precipitadas.

El llamado “quantum moment” puede entenderse como un cambio de contexto que obliga a revisar desde ahora cómo protegemos la información a largo plazo. En ciberseguridad, llegar preparados depende en buena medida de haber empezado antes.

¿Te ha parecido útil este contenido?

 

Asociación @aslan
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.