La inteligencia artificial ocupa hoy buena parte de la agenda tecnológica de las organizaciones. Sin embargo, para muchas compañías el verdadero reto no está en desplegar nuevos modelos o asistentes inteligentes, sino en disponer de unos cimientos sólidos sobre los que construirlos. Esta fue una de las principales reflexiones compartidas por Roberto López, CTO Corporativo de Familia Martínez, durante el Coloquio – Almuerzo de Trabajo «Conociendo las prioridades tecnológicas de Familia Martínez», organizado por la Asociación @aslan. Un encuentro en el que abordaron las prioridades tecnológicas de una organización que opera en un entorno especialmente exigente en términos de eficiencia, calidad y continuidad operativa.
En un momento en el que la presión competitiva obliga a optimizar procesos, acelerar la toma de decisiones y mejorar la resiliencia de las operaciones, Familia Martínez ha optado por una estrategia que sitúa el dato, la gobernanza y las personas por delante de cualquier tendencia tecnológica. Una visión pragmática que busca garantizar que la innovación genere un impacto real en el negocio.
Tecnología orientada a negocio y continuidad operativa
La estrategia tecnológica de Familia Martínez se apoya sobre cinco grandes motores que impulsan la evolución de la compañía: personas y cultura, crecimiento del negocio, calidad, optimización de procesos y continuidad operativa. Más que hablar de tecnologías concretas, Roberto López puso el foco en cómo la innovación debe responder a necesidades reales y contribuir directamente a los objetivos empresariales.
En una organización que opera de forma continua y suministra productos a millones de consumidores, la disponibilidad de los sistemas y la eficiencia de los procesos tienen un impacto directo en los resultados. Por ello, cualquier inversión tecnológica se evalúa desde la perspectiva de su aportación al negocio y a la capacidad de mantener la operación sin interrupciones.
Entre las prioridades identificadas destacan:
– Facilitar el trabajo de las personas mediante herramientas que aporten valor real.
– Optimizar procesos en un entorno donde pequeñas mejoras generan un impacto significativo.
– Mantener los elevados estándares de calidad que exige el sector alimentario.
Del Big Data al Small Data: construir sobre datos fiables
Uno de los mensajes más interesantes de la jornada fue la apuesta de Familia Martínez por evolucionar desde una visión centrada en el volumen de datos hacia otra basada en la calidad y la fiabilidad de la información. Según explicó Roberto López, el objetivo no consiste en acumular más datos, sino en identificar aquellas fuentes que realmente permiten comprender el funcionamiento del negocio.
Esta filosofía se resume en una idea que se repitió a lo largo de la conversación: no hay que automatizar el caos. Antes de incorporar nuevas capacidades analíticas o proyectos de inteligencia artificial, la organización ha dedicado años a consolidar información procedente de diferentes sistemas, definir criterios comunes y establecer mecanismos de gobernanza.
La compañía trabaja actualmente en la definición de dominios de información, diccionarios corporativos y responsables del dato, con el objetivo de garantizar que toda la organización opere sobre una misma versión de la realidad. Un enfoque que, además de mejorar la toma de decisiones, sienta las bases necesarias para futuras iniciativas de automatización e inteligencia artificial.
Inteligencia artificial con propósito y casos de uso concretos
Lejos de los discursos centrados exclusivamente en la tecnología, Familia Martínez defiende una aproximación pragmática a la inteligencia artificial. La prioridad no es desplegar herramientas por seguir una tendencia, sino identificar aquellos ámbitos donde la IA pueda generar valor tangible para el negocio.
La organización apuesta por un modelo agnóstico, capaz de aprovechar diferentes plataformas y modelos manteniendo siempre el control sobre aspectos como la gobernanza, los costes o el cumplimiento normativo. Además, frente a la idea de grandes asistentes universales, la estrategia se orienta hacia agentes especializados capaces de resolver necesidades muy concretas.
Entre las líneas de trabajo identificadas destacan:
– Agentes específicos para áreas como ventas, inteligencia de mercado o relación con clientes.
– Herramientas orientadas a mejorar la productividad de los equipos.
– Modelos que operen sobre datos gobernados y de calidad.
Durante el encuentro también se puso de manifiesto la importancia de gestionar adecuadamente las expectativas. La inteligencia artificial puede acelerar procesos y mejorar la capacidad analítica, pero su éxito depende directamente de la calidad de los datos y de la madurez de los procesos sobre los que se construye.
Resiliencia, ciberseguridad y conectividad como pilares estratégicos
La continuidad operativa también condiciona la forma en la que Familia Martínez aborda ámbitos como la ciberseguridad o las infraestructuras tecnológicas. La compañía entiende la seguridad como un problema de negocio y no únicamente como una cuestión técnica, priorizando la capacidad de recuperación ante posibles incidentes.
Esta visión se traduce en ejercicios de simulación que involucran a la dirección de la compañía, así como en una estrategia basada en la segmentación de redes, la protección de entornos industriales y la identificación de procesos críticos para la operación.
Asimismo, experiencias recientes como la DANA sufrida en la Comunidad Valenciana han reforzado la importancia de contar con infraestructuras resilientes. La combinación de distintos operadores, tecnologías de respaldo y mecanismos adicionales de conectividad responde a una necesidad cada vez más evidente: garantizar que los datos, las aplicaciones y los procesos críticos permanezcan disponibles incluso en situaciones excepcionales.
La experiencia compartida por Familia Martínez refleja una realidad que comparten muchas organizaciones: antes de extraer todo el potencial de tecnologías como la inteligencia artificial, resulta imprescindible construir una base sólida de datos, procesos y gobierno. Una estrategia donde la innovación se pone al servicio del negocio y donde la resiliencia, la calidad de la información y la continuidad operativa se convierten en los verdaderos habilitadores de la transformación.






