Desde la alta dirección, ¿cuáles son los principales retos de negocio de vuestra organización y qué papel juegan las TIC para abordarlos con éxito?
El principal reto de cualquier compañía hoy es crecer de forma rentable y sostenible en un entorno cada vez más exigente, cambiante y competitivo. Los clientes comparan más, deciden más rápido y esperan experiencias sencillas, ágiles y personalizadas. En ese contexto, la tecnología no es un soporte: es una palanca directa de negocio.
¿Cómo estáis incorporando la tecnología en la estrategia de la compañía para mejorar competitividad, eficiencia operativa, relación con clientes o nuevos modelos de negocio?
La tecnología está integrada en nuestra estrategia porque impacta en toda la cadena de valor: en cómo captamos, en cómo servimos, en cómo operamos y en cómo construimos nuevas oportunidades de crecimiento. En estos años hemos modernizado capacidades clave, como nuestro CRM con Salesforce, una Product Factory más ágil y la automatización de una parte muy relevante de nuestros procesos. Eso se traduce en menos tiempo de lanzamiento, más eficiencia, más capacidad de adaptación y una mejor experiencia para el cliente. Y hay algo especialmente importante: nos permite combinar escala y personalización, apoyándonos en la analítica y la inteligencia artificial sin perder el valor de la ayuda y trato humano. Ahí está, para mí, una de las claves diferenciales de nuestro modelo.
En un contexto marcado por la IA, la digitalización y la incertidumbre geopolítica, ¿qué capacidades son clave para seguir creciendo de forma sostenible y resiliente?
Para seguir creciendo de forma sostenible en un entorno como el actual hacen falta tres cosas: capacidad de adaptación, foco estratégico y disciplina en la ejecución. La inteligencia artificial ya no es una promesa, es una realidad que está redefiniendo sectores enteros, y por eso es clave incorporarla con criterio, con impacto real y con una gobernanza sólida. En nuestro caso, ya contamos con más de 30 modelos de IA activos que nos ayudan a ser más eficientes, a personalizar mejor y a tomar decisiones con mayor calidad. Pero tan importante como la tecnología es la confianza: operar en entornos cloud, proteger bien los datos y trabajar con modelos robustos de gobierno es imprescindible. Y todo eso solo funciona de verdad si va acompañado de talento, aprendizaje continuo y una visión de largo plazo. La resiliencia no se construye reaccionando al cambio, sino preparándose antes para aprovecharlo.

