Desde la alta dirección, ¿cuáles son los principales retos de negocio de vuestra organización y qué papel juegan las TIC para abordarlos con éxito?
Tenemos el reto colectivo de elevar la Educación Superior a la categoría de infraestructura estratégica de país con potencial de contribución al crecimiento del PIB, como ocurre en países como UK. En UAX utilizamos la tecnología para responder a la oportunidad de la internacionalización, hacer realidad la excelencia académica con docentes y estudiantes y demostrar nuestro compromiso con la innovación.
Por otro lado, tenemos que responder a las nuevas exigencias del mercado laboral que se materializa en la demanda de talento de las empresas que operan en un mundo en constante transformación. Lo hacemos preparando a nuestros estudiantes para competir en un mercado de talento global con un modelo docente que combina excelencia académica, compromiso, conexión con la empresa, internacionalización e innovación aplicada.
En nuestro caso, el reto no es solo acompañar el cambio, sino liderarlo desde una propuesta formativa con impacto real en el empleo. Y para conseguirlo aplicamos una combinación de tecnologías que nos están permitiendo cambiar nuestra cadena de valor desde la experiencia del estudiante hasta la eficiencia de los procesos internos, pasando por la relación con empresas e instituciones.
¿Cómo estáis incorporando la tecnología en la estrategia de la compañía para mejorar competitividad, eficiencia operativa, relación con clientes o nuevos modelos de negocio?
En nuestro caso, la tecnología forma parte de nuestra identidad como institución educativa. Creemos que la tecnología bien aplicada, con propósito, nos ayuda a ofrecer una formación más actual, práctica y útil.
Nuestro modelo académico la incorpora como un elemento fundamental en la formación de nuestros estudiantes y docentes, en las metodologías de enseñanza y evaluación y en el desarrollo de proyectos reales con empresas. Hemos creado una Oficina de IA para acelerar su incorporación e todas nuestras titulaciones, su uso en el método docente, y valor en la gestión de los procesos corporativos. Mejoramos nuestra competitividad a la vez que formamos mejor a nuestros estudiantes, facilitamos la vida académica a nuestros docentes y robustecemos nuestra gestión.
Además, también incorporamos la tecnología para transformar la propia organización, ganar eficiencia operativa, mejorar la personalización en la relación con nuestros estudiantes y entender mejor sus necesidades a lo largo de todo su itinerario formativo. Al mismo tiempo, abre la puerta a nuevos modelos de negocio vinculados al aprendizaje continuo, la especialización, las micro credenciales o la formación dirigida a profesionales y empresas.
En un momento en el que aprender ya no es una etapa cerrada, sino un proceso permanente, la tecnología es clave para ampliar nuestra capacidad de respuesta y acompañar a las personas durante toda su vida profesional con una propuesta formativa relevante.
En un contexto marcado por la IA, la digitalización y la incertidumbre geopolítica, ¿qué capacidades son clave para seguir creciendo de forma sostenible y resiliente?
En un contexto como el actual, la principal capacidad es la agilidad para adaptarse basada en una formación constante. Las tecnologías evolucionan a un ritmo vertiginoso, las dinámicas económicas, las cadenas de valor y también los marcos regulatorios cambian cada vez más rápido, y el efecto dominó que desencadenan se amplía cada vez más afectando a más ámbitos. Las organizaciones que quieran seguir creciendo de forma sostenible necesitan tener la capacidad de leer ese contexto, anticiparse y evolucionar sin perder el foco estratégico. La resiliencia ya no depende solo de la solidez financiera o de la capacidad de dimensionar capacidades presentes o futuras, sino también de la flexibilidad, el talento y la capacidad de aprendizaje.

